SOCIAL MEDIA

Los principios que articulamos a continuación constituyen la base de sustentación y soporte doctrinal de nuestro Ministerio; sobre ellos descansan las normas que organizan la composición, estructura, objetivos y razón de ser de nuestras Iglesias, siendo en consecuencia, verdades irrenunciables, absolutas, y esenciales de nuestra vida y nuestra predicación.


NUESTROS PRINCIPIOS











A. El BAUTISMO EN LAS AGUAS POR INMERSION: Que es una confesión pública de que Jesús es el Señor de su vida y una identificación con su muerte, sepultura y resurrección. El bautismo es una ordenanza del Nuevo Testamento instituida por Jesucristo, con el fin de ser para la persona bautizada una señal de su comunión con Él en su muerte y resurrección, de estar injertado en Él, de la remisión de pecados y de su entrega a Dios por medio de Jesucristo para vivir y andar en una vida nueva.( Ro. 6:3-5; Col. 2:12; Gá. 3:2, Mr. 1:4; Hch. 22:16 3. Ro. 6:4). Los que realmente profesan arrepentimiento para con Dios y fe en nuestro Señor Jesucristo y obediencia a Él son los únicos sujetos adecuados de esta ordenanza. El elemento exterior que debe usarse en esta ordenanza es el agua, en la cual ha de ser bautizada la persona en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. La inmersión de la persona en el agua es 15 | P a g e necesaria para la correcta administración de esta ordenanza. (Mr. 16:15-16, Hch. 2:37-41, 8:12-13, Mateo 28:18-20, Mt. 3:11, Hch. 8:36-38).

B. LA CENA DEL SEÑOR: Consistiendo en los elementos del pan y el fruto de la vid, que representan simbólicamente el cuerpo y la sangre de nuestro Señor Jesucristo. Es un memorial de su muerte y una profecía inminente de su segunda venida (Mateo 28:19, Lucas 22:19-20, Romanos 6:4, 1 Corintios 11:23-26). ). La Cena del Señor Jesús fue instituida por Él la misma noche en que fue entregado, a fin de que sea celebrada en su Iglesia hasta el fin del mundo, para el recuerdo perpetuo y la manifestación del sacrificio de si mismo en su muerte; confirmación de la fe de los creyentes en todos los beneficios de la misma, su alimentación espiritual y crecimiento en Él, para un mayor compromiso en todas las obligaciones que le deben a Él, además ser un vínculo y una prenda de su comunión con Él y entre ellos mutuamente. (1 Co. 11:23-26; Mt. 26:20-26; Mr. 14:17-22; Lc. 22:19-23. Hch. 2:41-42).











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